El arte del maridaje consiste en conocer muy bien los ingredientes y características de una comida y, en función de eso, seleccionar un vino tal como si lo fuéramos a usar como un componente mas de la receta. En otras palabras, en el maridaje utilizamos el vino como un ingrediente externo, bien sea como un factor de afinidad, de complementariedad, o como un factor de contraste, a fin de crear balances y armonías y realzar el sabor de nuestros platos.

Ahora bien, todos sabemos que en una comida el postre juega un rol muy importante ya que, si bien no tiene el sex-appeal del aperitivo ni el protagonismo del plato fuerte, se trata nada menos y nada más que de la última impresión que obtenemos de una experiencia gastronómica; y lo último que deseamos es “poner la torta” al final de la cena, ¿no es cierto?. Sin embargo, a pesar de que nos esmeramos con el maridaje de los platos salados, por alguna extraña razón nos abstenemos de servir vino con el postre, y cuando raramente lo hacemos, terminamos siempre usando la vieja fórmula del Oporto con chocolate, el Vin Santo con cantucci, y el Sauternes con Roquefort.

Que conste que no tengo nada en contra del Sauternes con Roquefort, muy por el contrario, considero que es una de las alianzas mas gloriosas que existe en la gastronomía, pero a fin de salirnos un poco de la cotidianidad, en esta ocasión les traigo algo totalmente distinto. Se trata de algunas ideas de maridaje que son sencillas, atrevidas y cumplen con los postulados anteriores, de manera que nuestras cenas se salgan de lo convencional y se transformen en experiencias verdaderamente memorables. Dicho esto, los invito a una aventura de Postres Caseros y Vinos Secos  que los va a dejar gratamente sorprendidos, y a sus invitados también.

PIE DE LIMÓN  ….. Contraste y Balance – Dulce y  Acidez

El pie de limón es un postre sencillo y tradicional que puede adquirir mucha elegancia si lo acompañamos con el vino adecuado. Para este postre se necesita un vino blanco con buena concentración aromática y sobre todo que haya tenido crianza. En tal sentido, recomendamos un Albariño con Crianza en Lías (DO Ribeiro, DO Rías Baixas), pero preferiblemente un Chardonnay con Crianza en Madera (Mersault, Saint Aubin, Chasagne Montrachet, o Chardonnay Gran Reserva del Nuevo Mundo). La versatilidad y complejidad de los vinos blancos con crianza, especialmente los que han pasado por madera, hace que se complementen y realcen los aromas cítricos del limón, a la vez que aportan notas de mantequilla y levadura, y otorgan la frescura y acidez necesarias para balancear el dulzor del postre. Además de elegante, este maridaje es una verdadera delicia.

MANZANAS ASADAS   ….. Mucho más que manzanas

Solo hay cuatro ingredientes en este Best Seller casero con el que todos nos sentimos identificados: manzana, canela, mantequilla y azúcar. ¿Pero que podemos hacer para incluirlo en una “ocasión especial” sin que luzca aburrido o demasiado infantil? La respuesta está en un vino con carácter y complejidad aromática, que aporte nuevos elementos sensoriales, y que haga contraste con las azúcares caramelizadas y la naturaleza delicada del postre. En este caso, el ingrediente necesario es una copa de Gewürztraminner, o en su defecto un Torrontés, los cuales aportarán frescura y aromas exuberantes, tales como rosa, jazmín, piña, jengibre y especies, con lo cual el postre perderá algo de su inocencia, pero se elevará a una nueva dimensión sensorial. Añada almendras o nueces tostadas para obtener profundidad y texturas crujientes, y tendrá una manzana asada que es mucho más que manzana.

MOUSSE DE CHOCOLATE BLANCO   ….. Un Complemento de Frutas Virtuales

Este clásico de la gastronomía francesa suele venir acompañado de frutas, y en muchos casos se presenta como un componente de postres más elaborados. Sin embargo, en esta ocasión la propuesta consiste en algo muy fácil de hacer y sumamente refinado. Se trata tan solo de servir el mousse tal cual como es, sin frutas ni confituras, apenas con un pequeño adorno en el tope para darle color y forma; el resto del postre, lo que aquí denominamos “fruta virtual”, consiste en una pequeña  copa de Sauvignon Blanc de Marlborough (Nueva Zelanda). A diferencia del viejo mundo, en Nueva Zelanda se producen unos Sauvignon Blanc muy expresivos, frescos y con sutiles aromas de maracuyá y kiwi que aportan carácter y complejidad aromática al postre sin opacar el delicado sabor del chocolate blanco. La combinación de sabores, aromas y texturas es simplemente sublime.

TARTA PAVLOVA   ….. Merengue, Nata, Frutas…y Espumas

Este postre no es tan sencillo de preparar en casa, pero afortunadamente existen excelentes pastelerías y reposteros profesionales que las hacen por encargo. La exuberancia de esta tarta cargada de crema, merengue y frutas rojas requiere de un vino espumante con carácter, muy expresivo y de larga crianza. Nos referimos entonces a un Champagne Brut, que tiene buena concentración aromática y gustativa, cuenta con la acidez necesaria para contrarrestar el dulzor y la cremosidad del postre, y posee una burbuja firme y consistente que realza los aromas frutales mientras acaricia nuestro paladar. En caso de que no tengamos Champagne, lo cual sería una pena, lo podemos sustituir con un Vouvray Brut, un Cremant de Bourgogne Brut, un Cava Brut Rosé, o algún espumante de método tradicional del nuevo mundo, siempre y cuando tenga buena acidez y larga crianza. Les garantizo que la experiencia es de lujo.

TORTA DE PLÁTANO CON SALSA DE CHOCOLATE   ….. Armonías en Trilogía

Este postre consta de tres elementos. En primer lugar una torta de plátano casera, la cual puede ser hecha en cualquiera de sus múltiples variantes, bien sea con bananas o con  plátanos maduros para cocinar, tipo keke o tipo budín, al estilo americano, venezolano, dominicano o peruano; lo importante es que tenga un marcado sabor a plátano. El segundo componente es una salsa de chocolate amargo con la que vamos a bañar las porciones de torta una vez servidas en el plato. Y para completar la trilogía, una copa de Cabernet Sauvignon con al menos 8 meses de crianza en toneles de roble; es decir, un vino que sea estructurado, corpulento y con taninos sedosos. La combinación de plátano, chocolate y Cabernet Sauvignon nos permite ensamblar un postre sencillo, pero a la vez exuberante y delicioso, en donde armonizan los sabores amargos y dulces con la frescura de los frutos rojos, los aromas empireumáticos con los aromas frutales, y las diferentes texturas que aportan los tres elementos del postre. Un auténtico manjar para los golosos….y los amantes del vino.

 

Espero que lo disfruten, y por favor no se olviden de dejar sus comentarios. Hasta nuestra próxima entrega

Salud

 

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4 Comments

  1. Rafael Chacín Silva

    Luis, como disfruté este artículo, hasta creo que subí unos gramos de peso, jajaja.
    Muy interesante y me parece que el maridaje de postres es un tópico poco difundido.
    Un abrazo.

    1. Gracias por tus comentarios Rafael, seguiremos ahondando en el tema del maridaje en nuestras próximas publicaciones. Un gran abrazo.

  2. Oscar pimentel morey

    Ya me dio hambre de solo leerlo

    1. Oscar, gracias por visitar el blog. Seguiremos publicando artículos interesantes.

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